La historia se repite

La historia se repite

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Hace exactamente once años, justo en medio de la resaca de la crisis de Lehman Brothers, resaca que duró varios meses y que arrastró a las bolsas mundiales y a todos los mercados financieros a una situación semejante a la que ahora, a causa del coronavirus, estamos viviendo, publiqué en este mismo diario un artículo titulado “Ahora sí. Ahora”, en el que pronosticaba que no tardarían mucho los mercados en recuperarse y en volver a alcanzar el potencial que tenían antes de la crisis. Y así ocurrió, ya que, durante los once años siguientes, hemos vivido subidas generalizadas de las bolsas.

Sin embargo, quisiera recalcar las profundas diferencias entre aquel momento y el de ahora:

Hoy el nivel de endeudamiento medio de las empresas ha disminuido drásticamente, al tiempo que lo ha hecho también el nivel de los tipos de interés. Es decir, las empresas hoy están en una mejor situación financiera, con unos balances mucho más sólidos que entonces.

Han cambiado también los sectores líderes o, dicho de otro modo, las empresas más capitalizadas que copan hoy los puestos de primacía son mayoritariamente las más ligadas a las nuevas tecnologías. Lo que sí que es cierto es que, después de una crisis, suelen producirse importantes cambios en la clasificación de la liga de las grandes empresas.

Pero, en su conjunto, repito, la economía mundial, incluyendo la española y la europea, está en una situación de mayores beneficios y menor endeudamiento que lo estaba hace 11 años. No olvidemos que la última crisis importante (2007/08) tuvo un origen financiero, pero en el caso actual su origen es sanitario, no financiero.

¿Qué es lo que siempre ha pasado cuando ocurre un descalabro en los precios de los mercados como el que ahora estamos sufriendo? Que muchos, muchísimos inversores, contagiados por el miedo, venden, y otros pocos, muy pocos, actúan de forma racional y compran. Los primeros acaban perdiendo dinero y viendo como su patrimonio sufre y sufrirá un importante recorte. Mientras los segundos, esos pocos que compran, acaban obteniendo la recompensa de haber aprovechado unos precios de saldo ya que, tarde o temprano, todo vuelve a su sitio y la cotización de las empresas vuelve a su valor real. Se producirá, como siempre pasa cuando ocurre una crisis de los mercados, una enorme transferencia de riqueza de muchos bolsillos a otros pocos.

¿Alguien duda de que esta pandemia acabará? No sé si en semanas o en pocos meses, pero acabará y la vacuna llegará. Quien piense también así se debería preguntar: ¿qué pasará entonces con los mercados financieros? Me permito responder: que el rebote al alza será espectacular. Y que los números no nos engañen: si, por ejemplo, la caída de precios en las bolsas acaba en un 50%, volver a la situación inicial significará un alza del 100% ¿Qué preferimos?: ¿consolidar una pérdida patrimonial del 50% o aprovechar un alza del 100%?

Y mi última recomendación: como nadie, repito, nadie, sabe cuándo empezará la recuperación de los mercados, lo ideal es que quien pueda y tenga la posibilidad de aprovechar esa segura recuperación, lo haga invirtiendo de manera periódica a lo largo de los próximos meses. Invertir una parte de sus ahorros disponibles, cada mes, durante tres o cuatro meses, para promediar, porque nadie sabe ni cuándo será el momento más bajo ni cuándo arrancará el tren. Y para los que no puedan invertir más, pero ya estén invertidos, la única recomendación es que no formen parte de los que huyen malvendiendo y, en consecuencia, consolidando una importante pérdida en su patrimonio.

Mejor esperar a la próxima estación que saltar del tren en marcha

Carlos Tusquets Trias de Bes, Presidente Ejecutivo de Trea AM

 

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