Análisis de mercados (Abril)

 

La publicación de los primeros datos referentes a la economía real nos permiten mantener las expectativas de crecimiento para el año. Los estímulos implementados en EE.UU. durante el mes de marzo impulsarán el crecimiento de los tres primeros meses del año a niveles del 9% trimestral anualizado, confirmando de esta manera que son el motor del crecimiento global. Estos datos nos recuerdan a China durante la segunda mitad del 2020, cuando registraron crecimientos del 14% trimestrales anualizados al ser el primer país en salir del confinamiento. La Eurozona, con confinamientos que se han alargado durante el primer trimestre, debería mostrar sus mejores datos durante el segundo trimestre del año, y esperamos que sean en torno al 8% trimestral anualizado.

Una vez pasados estos niveles de “efervescencia” de los crecimientos, estos irán normalizándose. La clave estará en ver a partir del segundo trimestre qué ritmos de crecimiento son sostenibles y qué “cicatrices” ha dejado el ajuste vivido en 2020.

Los primeros datos de inflación publicados correspondientes al mes de marzo reflejan niveles que se han mantenido dentro de lo razonable, aunque todavía tenemos por delante los meses de abril y mayo para ver repuntes en la inflación interanual. Esperamos que estén en línea con lo que espera el mercado, un 2,7% en EE.UU. y un 1,6% en la Eurozona, reflejando de esta manera las subidas en los  precios de la energía.

Tras el impulso macroeconómico que se espera para el próximo mes, y que podría alargarse hasta el final del trimestre, los crecimientos deberían relajarse durante la segunda parte del año hasta el crecimiento potencial, es decir el ritmo de crecimiento de una economía utilizando todos sus factores productivos sin generar inflación. Todavía no sabemos cuales son las “cicatrices” que ha dejado la pandemia en la estructura productiva, cómo va a actuar el consumidor, ni que parte de los negocios son rentables en el nuevo entorno. Lo que si sabemos es la carga que han asumido los estados con los diferentes planes de estímulo. Los déficits se han elevado hasta niveles de anteriores crisis y, en algunos países, incluso por encima de los alcanzados tras la 2ª Guerra Mundial. Esta situación irá mejorando progresivamente conforme se recuperen las economías.

 

 

Los niveles de deuda sobre el PIB están por encima del 100% en la mayor parte de los países desarrollados.

A pesar de situarse en una fase de crecimiento económico, los gobiernos van a tener que tomar medidas para atajar el aumento de la deuda. Tradicionalmente, estas medidas son: reducción del gasto, aumento de los ingresos o incremento de la inflación. Rebajar los desembolsos es complicado políticamente, mientras que en cuanto a la subida de impuestos, estamos viendo los primeros avances mediante la tasa a las grandes tecnológicas, el acuerdo global para armonizar el impuesto de sociedades, y la limitación de los paraísos fiscales. No obstante estas medidas no pueden significar todo el peso del ajuste ya que limitaría el crecimiento. Es por ello que el aumento de la inflación es la opción más asumible.

La subida de inflación controlada se convierte por lo tanto en una necesidad en los países desarrollados y, en esa línea, es como interpretamos los mensajes acomodaticios de las políticas monetarias de los bancos centrales. Una forma de verlo, es la laxitud de los bancos centrales en las condiciones financieras como los indicadores que incorporan los diferenciales de deuda, las valoraciones de activos o el crecimiento del crédito. El BCE por ejemplo las ha establecido como objetivo tácito en sus últimas reuniones.

Las condiciones financieras están en los niveles más relajados de los últimos años, y el objetivo es mantenerlas así durante los próximos meses. Se actuará sólo en el momento en el que haya cualquier reacción adversa en los mercados que suponga un empeoramiento de las estas como pueden ser un aumento de los diferenciales de crédito en renta fija o de la prima de riesgo en renta variable.

Las políticas monetarias y fiscales han permitido la recuperación que hemos experimentado en los últimos meses, evitando posibles ajustes por nuevas contracciones. Para que tenga lugar una recuperación sostenible, es inevitable que se produzcan parte de esos ajustes.

La velocidad a la que transicionen las economías desde los niveles actuales de crecimiento hasta su potencial sostenible en el largo plazo, hará aflorar las “cicatrices” de la estructura productiva. Esto producirá un aumento inevitable de las quiebras en las empresas que no son viables.

Posicionamiento de las carteras

La siguiente tabla representa nuestro posicionamiento respecto al mes anterior:

 

 

Por concluir:

  • Estamos asistiendo a una recuperación macroeconómica desigual. Mientras algunos países han terminado con la fase de recuperación y empiezan a plantearse como hacer sostenible el crecimiento como China, otros están en el inicio de la recuperación como la Eurozona, y otros como EE.UU. están experimentando ya el punto álgido de crecimiento.
  • En la Eurozona el paquete de estímulo Next Generation EU empezará a notarse durante la segunda mitad del año, pero se están empezando a reducir las expectativas del efecto real que pueda tener para provocar cambios estructurales en la región.

 

 

 

 

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